martes, 19 de abril de 2011

Lo que empieza bien…




Nunca sobra la historia de un matrimonio que comenzó con las mejores intenciones y que con el paso del tiempo, terminó por convertirse en un martirio y Triste San Valentín, es una de ellas, pues presenta una pareja joven, con una pequeña hija, que mediante una forzada sonrisa, tratan de sobrellevar la constitución de una familia.

La película presenta a Cindy (Michelle Williams) y Dean (Ryan Gosling) a través de dos temporalidades que se desarrollan entre cortes. Primero, el momento en que llegan a conocerse casualmente; y segundo, cuando el matrimonio ha sido atrapado por el desgaste de la monotonía. Por ello, Dean decide que es momento de tomarse el tiempo para recuperar el romance que alguna vez existió, invitando a Cindy a una noche en la Habitación del Futuro, un cuarto en un motel barato, decorado como una estación espacial.

La forma de combinar tiempos de la misma trama mediante flashbacks, permite hacer un contraste tipo antes-después, sin dar una explicación sobre lo que sucedió durante el inter, permitiendo al espectador formular sus especulaciones a partir de experiencias propias. Y es que, sin lugar a dudas, la cadencia anti-taquilla de la narrativa es el ingrediente necesario para involucrar al público y hacerle buscar paralelismos con su propia vida.

No es posible hablar de Triste San Valentín, sin hacer énfasis en las actuaciones de los jóvenes protagonistas. Gosling, quien fácilmente relacionaremos con Diario de una Pasión, interpreta al mismo joven carismático, decidido a cualquier locura por conseguir el amor de la chica que le ha flechado. Sin embargo, y a diferencia de su actuación en la película citada, en la que termina siendo el chico romántico perfecto, en Triste San Valentin, vemos al joven que, atado a una ilusión, termina por perderse en ella, olvidándose de avanzar y crecer con su pareja.

Por su lado, Williams hace una de las interpretaciones más sutiles, con respecto a las demás nominaciones al Oscar de este año. Comienza mostrándonos el rostro de una chica decidida a superarse, estudiando Medicina. No obstante, veremos al final, a la mujer que siente que se ha estancado, de constante mal humor debido al peso que carga en el hogar. Su total desencanto ante la realidad, es el origen de los choques con Dean, quien sigue creyendo en la presencia del amor que originalmente los unió.

La idea de la Habitación del Futuro, se convierte en la metáfora, de una noche que tiene como propósito acomodar las cosas de la mejor manera posible para cada uno de ellos. El futuro de su relación, y en general, de la familia, dependerá de una noche, que representa la cúspide del cúmulo de tensiones por las que se han distanciado.

Aunque Triste San Valentín puede generar mucha empatía con el público, al final, su aportación artística no tiene un verdadero punto que le destaque. De hecho, es probable que el espectador se sienta insatisfecho de la resolución de la cinta; y quedará en sus manos decidir si esto es un elemento más del propósito del autor, para relacionarlo con la insatisfacción ante los caminos que las relaciones humanas pueden llegar a tomar.


Cuadro por cuadro

El polémico director Roman Polanski, ha finalizado el rodaje de su cinta Carnage, protagonizada por Christoph Waltz (Bastardos sin Gloria), Kate Winslet (Titanic) y Jodie Foster (El Silencio de los inocentes). La historia contará dos matrimonios que se han reunido para platicar sobre sus hijos, sin embargo, conforme la noche avanza, los invitados irán mostrando sus lados oscuros. *** Guillermo del Toro comenzará a filmar Pacific Rim. Una película de fantasía, como suelen gustarle, sobre monstruos gigantes que son expulsados hacia la Tierra a través de una grieta, portal para otro universo.

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