martes, 19 de abril de 2011

Espiral de sueños; torbellino de acción.



No todo el cine ha tratar sobre temas trascendentales; de hecho, la mayoría no lo hace. Muchas veces la crítica demerita las películas cuyo propósito es el mero entretenimiento, y a pesar de que estas cintas no tratan de abordar tópicos de trascendencia espiritual, consiguen transportar al espectador a un mundo distinto, lejos de todos sus problemas y preocupaciones mientras corre el largometraje. Zack Snyder nos proporciona una historia de su propia mano dentro de esta categoría: Sucker Punch: Mundo Surreal, situada más allá de los límites de la verosimilitud.

La película se desarrolla principalmente en las construcciones psíquicas de la joven Baby Doll, quien, tras la muerte de su madre, es internada injustamente por su padrastro dentro de un instituto mental. Baby Doll, se refugia en un mundo fantástico, integrado por distintos niveles de surrealismo, algo que recuerda a El Origen. Ahí, la joven proyectará aventuras en forma de episodios, análogamente a las campañas de los videojuegos.

Snyder parte de la locura como pretexto para dar rienda suelta a la imaginación y de este modo, justificar las escenas de acción sin referencia alguna con la realidad. Sucker Punch, introduce una estética visual sin precedentes, propia de nuestra época. Se trata de una particular manera en que los juegos de video han llegado a influenciar a la cinematografía.

Ya no se trata de películas basadas en…Es decir, de intentar acoplar el argumento de un videojuego a un largometraje; Ahora, podemos observar una transportación total de los elementos narrativos y visuales de los juegos hacia el cine, formulando una nueva ola estética, en la que podemos incluir a Scott Pilgrim, por ejemplo.

Snyder refuerza las cualidades que había expuesto en 300 y Watchmen, demostrando su capacidad visionaria para armar mundos fantásticos, sin olvidarse de la importancia de la fotografía, la cual viene a ser el punto clave de la cinta, ya que hay momentos en los que los mismos actores parecen ser creaciones digitales.

La verosimilitud era el último nodo de correspondencia entre la realidad y la ficción al momento de contar una historia. Sin embargo, parece que esos días han terminado, pues hemos llegado a un punto en el que todo es posible, sin necesidad de cuestionarse los porqués. De esta manera, Sucker Punch, se da el lujo de fusionar elementos del anime: como chicas de aspecto inocente cruzando campos de batalla con letales armas de fuego y afiladas katanas, muy al modo de las vendettas de Quentin Tarantino (Kill Bill).

Si se está en busca de acción desmedida, efectos visuales impresionantes y exquisitas coreografías de combate con sus respectivos slow-motions que acentúan los trancazos, entonces, Sucker Punch es la película indicada para pasar un buen rato. Se goza de una vertiginosa mezcla de elementos steam-punk desenvolviéndose en escenarios de la Primera Guerra Mundial, así como de ciudades futuristas en planetas imaginarios, una bomba cuya máxima aspiración es el entretenimiento puro.


Cuadro por cuadro

A pesar del gran tropiezo que representó el remake de Furia de Titanes, los productores han puesto en marcha el rodaje de la segunda parte, en la que volverán a participar Ralph Fiennes, Sam Worthington y Liam Neeson. A diferencia de la primera parte dirigida por Louis Leterrier (El transportador), la dirección de la secuela correrá a cargo de Jonathan Liebesman, cuyo trabajo puede apreciarse en la reciente Invasión del Mundo: Batalla Los Ángeles. *** Es probable que David Fincher (La Red Social) sea el elegido para la dirección del ambicioso proyecto de Cleopatra, cinta que revivirá la figura de la mítica gobernante egipcia, la cual será encarnada por Angelina Jolie.

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