martes, 19 de abril de 2011

En la casa… la mujer gobierna.


Mark Ruffalo y Julianne Moore vuelven a aparecer juntos en pantalla después de Ceguera, película basada en el exitoso Ensayo sobre la Ceguera, de José Saramago.  Esta vez actuando en Los niños están bien, un drama contemporáneo, escrito y dirigido por Lisa Cholodenko.

Hemos visto una cantidad increíble de largometrajes que narran, de pies a cabeza, los problemas que un matrimonio puede llegar a tener en su larga carrera cotidiana. Sin embargo, Los niños están bien, se coloca en una situación ciertamente distinta, pues presenta una pareja de dos mujeres, Nic y Jules, quienes  han concebido a dos hijos mediante inseminación artificial. Cumplidos los dieciocho años, su hija mayor, Joni, interpretada por Mia Wasikowski (Alicia en el país de las Maravillas), por idea de su hermano Láser, decide llamar al centro de donación para intentar contactar a su padre biológico.

Paul (Ruffalo) resulta ser un sujeto sin preocupaciones, únicamente dedicado a pasársela bien. Pero, cuando conoce a Jony y Láser, y posteriormente, a Nic y Jules, sus aspiraciones parecen buscar nuevos caminos. Esta situación, se convierte en un riesgo para Nic, la más controladora de las madres y quien lo considera como un intruso. Algo no muy descabellado, si se le agrega el hecho de que una relación parece surgir entre Paul y Jules (Julianne Moore).

La exagerada “buena onda” de Paul adquirirá otra dimensión al mostrarse inmaduro y sin escrúpulos ante sus impulsos, sin interesarle el hecho de que sus acciones puedan destruir una familia. De hecho, intentará aprovechar la presión y el control que Nic ejerce sobre la familia, para aparecer como “el alivianado” que muestra una salida más sencilla.
De este modo, el argumento de la película apunta hacia la superación de los problemas y el fortalecimiento en los lazos familiares que llegan a suceder como consecuencia de la irrupción de una persona. Sin embargo, el caso en Los niños están bien, da un paso hacia el extremo de la diversidad sexual, lejos del  mundo fiestero juvenil, al que se acostumbra mostrar en el cine, sino como una parte de la cultura que también busca crear hogares y formar familias, con todos sus altibajos que esto conlleva.

Aunque las actuaciones cumplen para llevar a cabo la trama, no hay una estabilidad en las interpretaciones. Durante los momentos de tensión, parece existir una sobreactuación, mientras que en los ratos de pláticas convencionales, las interpretaciones son plásticas e inverosímiles.

Debido a las características temáticas de Los niños están bien, sugiere un público de mente abierta, pero también, con afición por el corte dramático, pues la película es, para fines prácticos, como una canción pop con tintes de homosexualidad. La primera mitad de ella se dibuja la propuesta interesante, sin embargo, tras el clímax, su propuesta original cae en el convencionalismo de cualquier melodrama de viernes por la tarde.


Cuadro por cuadro

Dreamworks demuestra su creciente incapacidad para generar material original al anunciar en sus próximas producciones una mayoría de remakes como Kung Fu Panda 2 y Madagascar 3, la secuela de Cómo entrenar a tu Dragón. Además del spin-off  de El Gato con Botas, basado en el personaje de Shrek 2. *** Walt Disney Pictures planea adentrarse en la ciencia ficción con el proyecto The Runner, que tratará sobre una misión que enviará a un sujeto al pasado para evitar una devastadora guerra que termina por dejar inhabitable la superficie del planeta. Sin duda, parece una adaptación del cortometraje La Jeteé, que planteó esta idea originalmente, en los años sesenta.

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