viernes, 29 de abril de 2011

Vuelve a gritar antes de morir.


Vuelve a gritar antes de morir.

La mayoría de cuentos para asustar niños suelen transformarse en producciones cinematográficas de corte terrorífico. Fantasmas, alienígenas, monstruos, etc. Sin embargo, el mayor número de sagas de terror, corresponde a aquellas cuyo protagonista es un individuo perturbado, armado con un objeto afilado, como un machete o una sierra, para acabar con el mayor número de personajes.

El género slasher tuvo su época dorada a fines de los setenta con cintas como Halloween, Viernes 13 y Pesadilla en la calle del Infierno. Esta última dirigida por Wes Craven, responsable también del resurgimiento del género en la década de los noventa, con la trilogía Scream.  Ahora, cerca de diez años después, regresa con la cuarta parte, lista para demostrar la manera correcta de filmar este tipo de cintas.

Con el paso del tiempo, hemos notado que la sociedad necesita renovar sus métodos, en todos los ámbitos. En el caso del horror, es fácil poner de ejemplo al Hombre Lobo, el cual, al ser una bestia de las montañas y bosques, ha quedado fuera del mundo cosmopolita. Asimismo, los fantasmas han dejado de ser una sábana flotante, para convertirse en un ser tangible y tecnológico, como los casos de Poltergeist y El Aro; esto con el fin de provocar sensaciones de terror aún en un mundo donde parece que ya nada nos sorprende.

El slasher en cambio, por ser reflejo del miedo que el hombre siente hacia sí mismo, es capaz de mantener su esencia y seguir provocando las mismas sensaciones, siempre y cuando, se maneje de forma adecuada. Scream 4, es una de las pocas películas que logran todo esto, a pesar de lo trillado del tema. Wes Craven es capaz de provocar ese cosquilleo en las rodillas ante la expectativa de la próxima víctima, incluso cuando todo mundo sabe, a priori, que todos van a morir en manos de Ghostface.

Sin embargo, a diferencia de la mayoría, como Halloween o Pesadilla en la Calle del Infierno, cuyos asesinos son reconocibles por un nombre y un pasado. Scream 4 funciona bajo la idea de la máscara que oculta al antagonista. Durante toda la película, se disfruta de la incertidumbre por la identidad del asesino, mientras se acentúan las acciones sospechosas de los personajes, para convertir a cada uno, en el posible autor de los crímenes.

Además del propósito básico de toda película de terror, Craven utiliza el filme para hacer una verdadera crítica al género. Especialmente hacia la proliferación de franquicias mediante secuelas y remakes, los cuales, muchas veces tienden a los más estrafalarios argumentos, con el fin de revivir al enemigo y proporcionarle un “toque original” a algo tan repetitivo; crítica en la que el propio Craven se halla incluido.

Scream 4, también puede considerarse como un resumen de la ola slasher, es decir que, si hubiésemos de elegir una película que sintetizara la historia y evolución del género, sin duda, debería ser ésta, la cual, al proceder de uno de los maestros de la categoría, funciona como entretenimiento, así como material didáctico.


Cuadro por cuadro

La actriz Kirsten Dunst protagonizará Melancolía, la próxima película del realizador danés Lars Von Trier, quien ha desatado una fuerte polémica tras el lanzamiento de Anticristo. La historia de Melancolía gira alrededor de una boda al mismo tiempo en que se da a conocer la noticia de que una estrella podría colapsar contra la Tierra. *** Oliver Stone, director de Asesinos por Naturaleza, prepara la adaptación de la novela Savages, de Don Winslowy, la cual trata aborda la lucha entre dos cárteles enemigos. Stone pretende incluir en el reparto a la pareja protagonista de Pulp Fiction: John Travolta y Uma Thurman.  Además de Salma Hayek y Benicio Del Toro.

martes, 19 de abril de 2011

De vómitos y risas.



Los hermanos Farrelly, creadores de la clásica comedia Loco por Mary, vuelven con Pase Libre (Hall Pass), otra película destinada a la generación de risas, bajo el mismo esquema humorístico basado en obscenidades y situaciones asquerosas, y sin embargo, graciosas.

Si bien, los Farrelly son conocidos por Una pareja de Idiotas; Irene, yo, y mi otro yo y Loco por Mary, en realidad, es esta última, la única que ha podido sobresalir en la categoría de la comedia, un género que de entrada es demeritado por la crítica. Es difícil que una cinta perteneciente a este género, trascienda en la crítica, a pesar de contar con una gran aceptación del público.

Pase Libre, toma partida en las vidas de Fred y Rick (Jason Sudeikis y Owen Wilson), quienes a pesar de contar con un matrimonio aparentemente feliz, no pueden controlar mirar a cuanta mujer se les cruza en el camino. Su grado de cinismo llega a tal grado que sus esposas deciden otorgarles un permiso para realizar cualquier cosa durante esa semana, sin el compromiso del matrimonio. Sin embargo, durante el permiso, Fred y Rick notarán que no son los donjuanes que alguna vez fueron, y que probablemente, nunca lo fueron.

Hasta aquí la historia suena agradable, pero una vez iniciada la proyección, notaremos el nivel de humor, bastante subido de tono, tanto verbal como visualmente. Algo que no resulta nuevo, pero que sí sería extraño si se compara con películas de generaciones anteriores.

Tanto la comedia como el horror, por mencionar los principales géneros que buscan sorprender al espectador; uno con risas y el otro con miedo, han evolucionado con el paso del tiempo, tratando de rebasar cada vez más el límite. Curiosamente esa constante transformación, no está fundamentada en la sofisticación del humor, sino todo lo contrario. La tendencia más sencilla consiste en rebasar los límites morales, para de pronto escuchar un chiste más burdo, grosero y más asqueroso que el del día anterior.

La problemática con esto es la correspondencia con la edad del público, pues, en la medida que el humor adquiere tonos controversiales para conseguir unas cuantas risas, lo que sucede es que termina por transformar incluso la comedia dirigida al público infantil. Las cuales recurren con mayor frecuencia a la misma fórmula.

Por otro lado, un largometraje permite un sentido de identidad con los personajes, y la comedia, por lo tanto, es una forma de reírse de uno mismo. La cuestión con esto, es que el humor se vuelve más, y más  denigrante, sin embargo, no deja de causarnos múltiples carcajadas. Pase Libre es eso, una mofa burda, dirigida que cumple su propósito de manera perfecta, y que se disfruta mejor en compañía de los amigos.


Cuadro por cuadro

Ellen Page, la joven que sorprendió al mundo con sus actuaciones en Juno y Hard Candy, tendrá participación en el próximo largometraje del controversial cineasta, Woody Allen. Aparentemente, el reparto también contará con las actuaciones de Jesse Eissenberg (La Red Social) y Penélope Cruz, a quien podremos pronto veremos en la última entrega de Piratas del Caribe. *** El reconocido cienasta, Ang Lee (Secreto en la Montaña) prepara La Vida de Pi, una extraña historia sobre el naufragio de un joven que sobrevive en una balsa junto con una cebra, un tigre y una hiena.

El libre albedrío es una ilusión


George Nolfi, guionista de éxitos como Bourne: El Ultimátum o La Nueva Gran Estafa, incursiona en la dirección con Agentes del Destino, guión que realiza a partir de un cuento del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, y que aborda el libre albedrío como una illusión.

Philip K. Dick comenzó a ser adaptado al cine con Blade Runner (1982), basada en ¿Sueñan los Androides con ovejas eléctricas?, cinta emblemática para el movimiento ciberpunk y en general, para el género de ciencia ficción. Posteriormente, aparecerían muchas adaptaciones más, de las que destacan El Vengador del Futuro (Total Recall), Sentencia Previa (Minority Report) y Una mirada a la oscuridad, siendo esta última, una adaptación tan justa como Blade Runner, por mantener una interpretación dentro del plano existencial del ser humano.

Agentes del Destino, comienza en la vida de David Norris (Matt Damon), un candidato a Senador  del Estado de Nueva York, quien conoce a Elise (Emily Blunt) justo el día de las desfavorecedoras elecciones. Entre los dos surge una conexión sin precedentes, sin embargo, la casualidad no lo es todo, y el destino parece tener planes distintos para ellos.

La idea del plan maestro, que tanto ha producido preguntas a lo largo de la historia, adquiere una materialización e incluso una burocracia, mediante un  misterioso grupo de hombres dedicado a la generación de accidentes, como derramar un café, que alteren toda la cadena de eventos en función de El Plan.

Las narraciones de Philip K. Dick están caracterizadas por una paranoia persecutoria y por un temor existencial sobre no ser realmente quien uno cree ser. En la historia de Agentes del Destino, se pone en tela de juicio la toma de decisiones en función de una entidad superior que decide el curso histórico. Aunque el cuento original, escrito en la década de los cincuenta, apuntaba hacia la problemática de la guerra fría, el guión de Nolfi actualiza el fundamento de la trama, para una mejor explotación comercial.

La película, lejos de plantear un estado paranoico al estilo Ciudad en Tinieblas, se enfoca en un thriller de acción, muy al estilo de la saga Bourne. Además de la acción, la cinta consigue aportar una buena dosis de amor, lo que quizá sea su característica más interesante, al tratarse de una película de ciencia ficción, unida a la fascinante química entre las actuaciones de Matt Damon y Emily Blunt.

Lamentablemente, la tan equilibrada balanza entre ciencia ficción, acción y romance concluye en un desequilibrio cuando la porción de romance, adquiere mayor peso que la parte más trascendental de la película, y los temas de inseguridad por la autenticidad y libertad del ser humano, terminan por colocarse en segundo plano, por lo que, tras el desenlace, es inminente la sensación de mediocre armadura, sin ser, del todo insatisfactoria.


Cuadro por cuadro

Roland Emerich, conocido por sus producciones apocalípticas como Día de la Independencia y El Día después de mañana, prepara una cinta de ficción histórica, en la que se plantea la posibilidad de que William Shakespeare no sea el verdadero autor de sus obras, sino que éstas habrían sido escritas por un autor anónimo. *** Ya se encuentra en rodaje la secuela de la adaptación del videojuego Silent Hill, la cual contará con la participación de Carrie-Anne Moss (Trinity, en Matrix) y del brillante Malcom McDowell (Naranja Mecánica).

Espiral de sueños; torbellino de acción.



No todo el cine ha tratar sobre temas trascendentales; de hecho, la mayoría no lo hace. Muchas veces la crítica demerita las películas cuyo propósito es el mero entretenimiento, y a pesar de que estas cintas no tratan de abordar tópicos de trascendencia espiritual, consiguen transportar al espectador a un mundo distinto, lejos de todos sus problemas y preocupaciones mientras corre el largometraje. Zack Snyder nos proporciona una historia de su propia mano dentro de esta categoría: Sucker Punch: Mundo Surreal, situada más allá de los límites de la verosimilitud.

La película se desarrolla principalmente en las construcciones psíquicas de la joven Baby Doll, quien, tras la muerte de su madre, es internada injustamente por su padrastro dentro de un instituto mental. Baby Doll, se refugia en un mundo fantástico, integrado por distintos niveles de surrealismo, algo que recuerda a El Origen. Ahí, la joven proyectará aventuras en forma de episodios, análogamente a las campañas de los videojuegos.

Snyder parte de la locura como pretexto para dar rienda suelta a la imaginación y de este modo, justificar las escenas de acción sin referencia alguna con la realidad. Sucker Punch, introduce una estética visual sin precedentes, propia de nuestra época. Se trata de una particular manera en que los juegos de video han llegado a influenciar a la cinematografía.

Ya no se trata de películas basadas en…Es decir, de intentar acoplar el argumento de un videojuego a un largometraje; Ahora, podemos observar una transportación total de los elementos narrativos y visuales de los juegos hacia el cine, formulando una nueva ola estética, en la que podemos incluir a Scott Pilgrim, por ejemplo.

Snyder refuerza las cualidades que había expuesto en 300 y Watchmen, demostrando su capacidad visionaria para armar mundos fantásticos, sin olvidarse de la importancia de la fotografía, la cual viene a ser el punto clave de la cinta, ya que hay momentos en los que los mismos actores parecen ser creaciones digitales.

La verosimilitud era el último nodo de correspondencia entre la realidad y la ficción al momento de contar una historia. Sin embargo, parece que esos días han terminado, pues hemos llegado a un punto en el que todo es posible, sin necesidad de cuestionarse los porqués. De esta manera, Sucker Punch, se da el lujo de fusionar elementos del anime: como chicas de aspecto inocente cruzando campos de batalla con letales armas de fuego y afiladas katanas, muy al modo de las vendettas de Quentin Tarantino (Kill Bill).

Si se está en busca de acción desmedida, efectos visuales impresionantes y exquisitas coreografías de combate con sus respectivos slow-motions que acentúan los trancazos, entonces, Sucker Punch es la película indicada para pasar un buen rato. Se goza de una vertiginosa mezcla de elementos steam-punk desenvolviéndose en escenarios de la Primera Guerra Mundial, así como de ciudades futuristas en planetas imaginarios, una bomba cuya máxima aspiración es el entretenimiento puro.


Cuadro por cuadro

A pesar del gran tropiezo que representó el remake de Furia de Titanes, los productores han puesto en marcha el rodaje de la segunda parte, en la que volverán a participar Ralph Fiennes, Sam Worthington y Liam Neeson. A diferencia de la primera parte dirigida por Louis Leterrier (El transportador), la dirección de la secuela correrá a cargo de Jonathan Liebesman, cuyo trabajo puede apreciarse en la reciente Invasión del Mundo: Batalla Los Ángeles. *** Es probable que David Fincher (La Red Social) sea el elegido para la dirección del ambicioso proyecto de Cleopatra, cinta que revivirá la figura de la mítica gobernante egipcia, la cual será encarnada por Angelina Jolie.